jueves

¿Escapas de tus clientes?

Ya parece que se te ha olvidado quién paga tu nómina. 

Antes lo tenías claro. De hecho, te gustaba permanecer en contacto con ellos, hablarles, mantener una conversación, conocer su procedencia, sus deseos, sus necesidades. Vender era una satisfacción para ti.

Ahora tienes un equipo a tu cargo. Te ascendieron. Tienes despacho, autoridad, más dinero. Sin duda te lo merecías. Todos esos años dedicados a la empresa han sido recompensados. Por fin eres jefe de ventas. Nuevas ocupaciones, retos diferentes, perspectivas alternativas a las que ya dominabas.

Pero ¿qué te ha pasado? ¿Te has metido en un despacho o en una cueva? Te has rodeado de formularios, de gráficas, las reuniones telefónicas no dejan que te concentres. Todas tus ideas frescas se han ido aplazando. Es como si el centro de gravedad de tu negocio se hubiera desplazado hacia la pantalla de un ordenador. Ves a tus antiguos compañeros como molestos focos de interrupciones y problemas. Te obsesionan más las quejas recibidas que los éxitos. ¿Es lo que tú querías? ¿Desde cuándo no te relaciones con los clientes? ¿Por qué has escapado de ellos?

Párate. Piensa en lo que sabes hacer muy bien: vender. Vuelve a poner el centro de gravedad encima del cliente y busca la forma de vender más. Si te enfocas en vender no sólo estarás alineado con los objetivos de la dirección sino que también lo estarás con tu equipo de vendedores. Así no los sentirás como una molestia. 

Pon en marcha tus ideas e invoca tu derecho al error. Reclama formación para aprender a medir y corregir sobre la marcha. Tú eres un vendedor con óptimas capacidades para ser jefe, pero te falta experiencia. Sin embargo eres muy bueno en las distancias cortas con el cliente. No pierdas esa cercanía. Sólo él sabe qué quiere en cada instante y te enseñará el camino.

(Autor foto: Valechicken en flickr)

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