jueves

De todos se aprende

“Es de nuestro interés concertar una cita personal para ampliarle la información, por lo que rogamos nos indique la hora más adecuada para visitarle”.

Sí, esto lo hemos escrito trillones de veces. El mismo número de veces que nos hemos quedado esperando la llamada de vuelta. Estas son las cosas que pasan en las empresas. Alguien lo escribe por primera vez, a los demás les parece bien y queda como coletilla estándar para todos los e-mails. Nadie lo critica, todos tragamos. Incluso siendo tan evidente, la fuerza de la costumbre nos lo hace pasar por alto.

De pronto, un día nos llega un correo parecido: “Estamos interesados en concertar una cita personal para ampliarle las características técnicas de nuestros servicios, por lo que la semana que viene le llamaremos para fijar la fecha más adecuada”.

No nos pide que llamemos. Llamará él. No pretende que hagamos su trabajo. Tiene claro que es cosa suya. No quiere quedarse esperando. Lástima que no necesitemos sus servicios. 


(Autor foto: Horia Varlan en Flickr)

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