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Supera tu miedo al riesgo

Todos hemos conocido promotores a comisión. Ahí están los sempiternos cobradores del Ocaso, las renovadas vendedoras de Avon, los agentes de seguros con trabajo matinal de uniforme y pistola, las apasionadas mamás de Thermomix, las joviales presentadoras de juguetes eróticos o los incansables asesores de productos energéticos y de telefonía.

Casi siempre se empieza buscando un complemento. Un poco de tiempo a cambio de dinero. Pero esto les permite crear una rutina, estudiar las posibilidades, optimizar sus cualidades y esfuerzos. Es un aprendizaje íntimo, sumamente enriquecedor, que da la oportunidad de alcanzar un bienestar aceptable o conseguir algunas metas que de otra forma sería imposible. Un viaje, los estudios, el coche, la entrada del piso, la hipoteca, cualquier excusa es buena para comenzar a vender.

La mayoría de las veces se comprometen por un tiempo y al final  terminan siendo personal con el que se puede contar siempre. Una vez que descubren cómo vender lo hacen parte de su día a día.

Algunos llegan a dar el salto hacia la independencia financiera. No sólo complementan su sueldo sino que ven la oportunidad de vivir de ello. No tienen por qué ser los mejores. Nada de eso. La mayoría de las veces son trabajadores que sólo necesitaban un empujoncito para perder el miedo al vacío, al riesgo de las ventas.

Ambos perfiles son necesarios. Sin embargo, vuelve a crecer la demanda del vendedor pluriempleado. También está creciendo la oferta. Es el signo de los tiempos. Si casamos la necesidad de dinero con la necesidad de vendedores, no pocas oportunidades están encima de la mesa. ¿Te atreverías a dar el paso?

(Autor foto: Db_platypii en Flickr)

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