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Cómo despreciar a tus clientes. Caso práctico.

No hay otra explicación. Es simple y llano desdén. Es el trabajo mal proyectado y mal terminado que cosecha enfado constante entre los clientes. Este es el error de la empresas que hacen valer su posición dominante.

El otro día amanecimos sin electricidad. Nos había cortado la luz la compañía suministradora. Preguntamos si era una avería y nos respondieron que era un corte programado. ¡Ay! Pero se les había olvidado informar a los vecinos afectados de varias manzanas alrededor.

La compañía jura y perjura que si habían comunicado el corte, pero las panaderías de horno eléctrico, los supermercados de barrio con congeladores, las peluquerías, los cafeterías, hasta los propios servicios operativos del ayuntamiento desconocían la noticia. La opinión de muchos contra una. Los vecinos llamaban y llamaban y nadie les daba una explicación plausible. 

Nadie denunciará. Es la suerte de estos ingratos arrogantes. Que no se quejen cuando nadie los defienda ante la oferta de la competencia. Son ellos los que permiten que el usuario sólo tenga dos variables para decidir: precio o desprecio.

(Autor foto: Exfordy en Flickr)

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