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Vender no es un arte, es un proceso de negocio

Para los que amamos el arte, este tipo de embrollos artificiales entre virtuosismo y creación, no hacen mucho bien a la profesionalidad de las personas. Vender no es un arte, es un proceso de negocio.

Algunos vendedores pueden lograr altas cotas de emoción en sus clientes, sacar a relucir la más brillante creatividad en sus negociaciones o descubrir novedosas maneras de suscitar el deseo, pero no crean arte. El arte es otra cosa.

Esta eterna cantinela aumenta la dificultad de las ventas. Todos hemos esperado en algún momento ver en acción a ese artista que vende bicis a los cojos. ¡Es un maestro! ¡Puede vender cualquier cosa! Luego lo ves extendiendo su personalidad arrolladora, su encanto envolvente, su sabiduría infinita, capoteando objeciones, consiguiendo el cierre y firmando el contrato impensable. ¡Eso si que es arte! Él te mira condescendiente, arrullado en su propia admiración, y te dices que nunca podrás ser como él.

¡Despierta, hombre! Deja de buscar excusas. Haz esa llamada, revisa tu método, realiza una visita más, estudia de nuevo tu presentación, relaciónate más, haz más preguntas, practica la escucha. Dedícate a los negocios y deja el arte para otros. Sal a vender.

(Autor foto: *Sarcasticalious* en Flickr)

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