martes

Las objeciones de ventas

¿Cómo lo ves? ¿Te parece caro?

La verdad es que dieron ganas de responderle que sí. El dependiente puso la objeción en el lado equivocado del mostrador, es decir, en todo el mostrador.

En los cursos de ventas se habla en exceso de las objeciones. Tanto que provocan pánico a muchos vendedores. Nos sólo las esperan con pavor sino que terminan provocándolas: “es una inversión costosa pero que traerá beneficios garantizados”. ¡¡¡¡Burro!!!!

Hablar a destiempo del precio es un clásico aunque también los hay que te empujan hacia la competencia. Te dicen: “pregunte precios y verá que somos únicos” o “¿está barajando otras ofertas?”. Vamos, que si no has pedido otros presupuestos hasta quedas en mal lugar. “Claro que sí, hombre” -le respondes incómodo.

¡Ah! ¿Y qué os parecen lo que te ofrecen tiempo para que lo pienses? “Llámeme cuando lo haya decidido” o “puede que este no sea el momento más adecuado para intentarlo”.

Por favor, dejemos al posible cliente que piense él solito. No necesita ayuda. Vale que queramos establecer una relación duradera, basada en la confianza, en el win-win y todas esas cosas, pero no confundamos: ¡no plantemos pensamientos innecesarios! Las objeciones las plantea el cliente.

(Autor foto: Splashing en Flickr)

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