jueves

La delicada frontera entre cliente y proveedor

¿De qué te provee un cliente? ¿De dinero sólo? Hmmmm. ¿Y qué le vendes a un proveedor?

Cada ocasión que afinas tu cadena de valor los colaboradores aumentan su influencia sobre tu negocio. Se convierten en socios. Encontrar el equilibrio es una tarea diaria  de constantes gestos, de comunicación clara y leal. ¿De verdad no tienes nada que venderle? ¿Y qué me dices de la confianza, la estabilidad, la seguridad o del mínimo riesgo?

No vamos a hablar de grandes colaboraciones del tipo McDonald's y Coca Cola, ni de las alianzas que a menudo se hacen con empresas logísticas globales. Estos son ejemplos habituales que apabullan de tan grandes que son. Mejor nos centramos en las pequeñas relaciones diarias con empresas de mantenimiento, suministradores de materias primas o transportistas. 

Incluso algo más simple: los que alquilan el suelo para instalar máquinas de vending o torres de telefonía. ¿Cómo debemos tratar a los dueños de ese espacio? Hombre, como mínimo con educación y deferencia, ¿no?  Pues no.  La realidad es bien diferente. A menudo se olvida de que se está en casa ajena. Se entra sin avisar, no se saluda, se hace y se modifica sin permiso, se estrujan los contratos y, cuando se quejan, se les trata como ignorantes.

Creemos que ya va siendo que les demos el estatus adecuado. Son proveedores estratégicos, casi socios, casi clientes. También hay que venderles y cumplir los tratos.

(Autor foto: David McKelvey en Flickr)

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