viernes

Yo miento, tu mientes, todos mienten.

La gente nunca dice lo que quiere decir en un primer momento. Y menos a desconocidos.

Desde pequeños estamos programados a preservar la verdad por si trajera malas consecuencias. Estamos acostumbrados a mentir para defendernos. Es un hecho cotidiano, ocurre constantemente, a cada momento. Pero cuando la seguridad se hace patente la verdad aflora

¿Por qué crees que tu nuevo contacto no te va a mentir? ¿Por qué te enfadas cuando lo hace? ¿Por qué crees que no va a pensar lo mismo de ti? ¿Cómo podría saber a priori que no le estás mintiendo? ¡Sin otras referencias no puede!

Relájate. Sé honesto. Infunde seguridad. Hazle ver que eres de fiar. Sobre todo no presiones. Dale su tiempo. Las relaciones se asientan sobre confianza. Deja que la verdad fragüe a la velocidad correcta. Sólo entonces podrás empezar a vender.

(Autor foto: Grahamc99 en Flickr)

2 comentarios:

  1. Anónimo20:57

    Efectivamente, buen Post. Esa es una realidad, puesto que todos, activamos nuestro cerebro "reptiliano" ante un primer contacto, en posicion de ataque, defensa.
    Pero no solo el, pues nosotros tambien, y es por ello, que tenddemos a interpretar las preguntas, en formato "objeciones", traducidas en excusas...algo que suele llevar al desastre.
    Mantener la calma, escucha activa, e interpretar que me dice, no que me quiere decir.. es un antidoto muy efectivo!
    Felicidades!

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  2. Es difícil explicar que somos unos bichos limitaditos. Pero si nos lo enseñaran desde pequeños, la empatía sería una parte más de nuestra personalidad.

    Gracias por visitarnos y comentar

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