lunes

Pasatiempos: busca los errores.

Vas a comprar un móvil. Llegas a la tienda de tu operadora más cercana. Te topas con una cola inmensa. Adivinas que hay cinco personas delante tuya. Decides quedarte. Dudas que otro día u otra tienda esté en mejores condiciones. Lo sabes porque es la tercera ocasión que lo intentas. Sale la persona que estaba siendo atendida.

No hay asientos. Las personas mayores resoplan. Un par de niños diablean ante la cansada mirada de la madre. Un perro ladra fuera, atado a un árbol. La dueña le hace señas desde dentro de la tienda. De vez en cuando sale a acariciarlo.

Hay dos dependientas. Una de ellas desaparece por una puerta lateral. La otra deja los documentos que estaba rellenando y atiende a un nuevo interesado. Sólo quiere que le hagan un duplicado de la tarjeta. Tardan diez minutos. Nadie sale del trastero. Entra un nuevo cliente a la tienda y otro antes de que se cierre la puerta. Alguien se queja del calor y aumentan el flujo de aire frío.

La dependienta llama a un nuevo visitante. Éste desea conocer el saldo de puntos. Le pide el carné, el teléfono y otros datos. Los dos bucean en el ordenador. Alguien comenta que diez minutos por persona son 50 minutos de espera. La chica que está detras del mostrador le responde con un "cuando llegue su turno le atenderemos como a los demás". Una voz cansada gruñe y un niño comienza a llorar. Pasa el tiempo y vuelve a salir la mujer que marchó a la trastienda. Ahora marcha la otra. Parece que es la hora del desayuno o algo así.

Te duelen los pies al moverte hacia tu interlocutora. Por fin te ha tocado. Le sonríes. No te devuelve el gesto. Mal comienzo. Quieres cambiar de móvil. El que tienes es muy lento y entorpece tu trabajo. Pides que te muestren algunos sustitutos. Le das datos personales y todo lo que necesita para acceder a tu ficha. Te informa de que no tienes muchos puntos. Sólo tienes derecho a un móvil de gama baja. Sonriendo le vuelves a informar de que quieres un aparato más rápido y que si hay alguno de cualquier gama que cumpla lo cogerás encantado. Ella sonríe al público. Le pides que te muestre algunos de los que están en las vitrinas. Detrás se escuchan suspiros. Algunos provienen de recién llegados.

La vendedora se pone seria y te da un catálogo a la vez que llama a otra persona. Bloqueas el acceso y le pides de nuevo que te asesore, que ese folleto no da los datos de velocidad. Entonces sale su compañera de nuevo y suplicas su ayuda. Ambas se miran. Ambas te recomiendan que busques esos datos en internet. Ambas se niegan a dar su nombre para ponerlo en la reclamación de cliente. Se monta el pollo.

Da la casulidad de que conoces al dueño de la franquicia. Quedas con él en la tienda. Le explicas todo el caso. Mira furibundo a sus empleadas. Te ofrece un teléfono de máxima calidad. Y entonces le muestras el tuyo, el nuevo, el que es más veloz que el que tenías, el que la competencia te ha vendido en menos de treinta minutos. Y los dejas solos.

(Autor de la foto: Yisris en Flickr)

2 comentarios:

  1. ¡Muy buen relato!

    Realmente en las tiendas de telefonía se da casi siempre esta situación, realmente desesperante y que sólo sirve para perder clientes.
    Hace tiempo que decidí hacer todas mis gestiones de telefonía por la web o teléfono, que es igual de lento y desesperante, pero al menos te ahorras el viaje.

    Un saludo

    Jacinto Llorca

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  2. Es cierto que la web ahorra tiempo pero no te permite tocar el móvil, a no ser que ya se lo hayas visto a alguien. En fin, una mala experiencia de la que aprender.

    Gracioas por visitarnos y comentar

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