jueves

Ese precio solitario

Tú sabes el precio de lo que ofreces. El cliente sabe el precio de lo que ofreces. Hasta la competencia sabe el precio de lo que ofreces. Pero, ¿alguien sabe lo que le cuesta al cliente no adoptar tu solución? Eso es lo que verdaderamente importa.

El precio se deprime en soledad. Es anímicamente inestable. Si hablas de precio trátalo todo en conjunto: gastos, ahorros, adicionales, costes diario del retraso, costes "laterales" o cualquier otro beneficio medible en dinero. Mucho mejor si eres tú el que descubre esos costes ocultos, ya que aportarás valor a tu oferta y a ti mismo. Así es como se piensa en el cliente.

¿De qué vas a hablar la próxima vez que te pregunten por el precio? Por favor, no lo dejes solo.


(Autor foto: OrniCosa en Flickr)

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