jueves

Datos contra percepciones

Uno de los hábitos que más satisfacciones suele dar es el de contrastar las percepciones. Primero porque nuestras previsiones suelen ser bastante perimistas por una simple cuestión de rechazo al riesgo. Segundo porque todos tenemos la misma incapacidad para adivinar el futuro y sólo los que se basan en datos reales pueden tener alguna posibilidad de acierto. Datos y sólo datos.

Hace poco nos presentaron un caso de pérdida de clientes que casi siempre terminaban en la cartera del mismo competidor. La hostilidad comenzó hace ya dos años. ¡Dos años! ¡Toda una vida para una empresa!

Preguntamos de nuevo sobre la cantidad de clientes que les habían "robado", y sólo supieron contestar que "unos cuantos, no muchos". No tenían datos. Para echarse a temblar.

La falta de datos consistentes es la que ha propiciado que esta situación se alargue en el tiempo. Si alguno de los mandos hubiera medido el tamaño del agujero posiblemente ya lo hubieran atajado. Aún  piensan que es pequeño pero la calle indica todo lo contrario. Además, les han dado el tiempo necesario para que se conviertan en la segunda referencia de los clientes que aún les quedan.

Medir es un engorro que nos ayuda a sobrevivir en un mar infectado de imprevistos. Es una molestia obligatoria. Así que acostúmbrate a ella lo antes posible.


(Autor foto: Jorge Franganillo en Flickr)

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