martes

Date prisa. Espera

Te suena, ¿no es cierto? Si, a todos nos ocurre lo mismo. Tus clientes no la han tomado contigo. Para que uno te pida las cosas con tiempo hay cincuenta que trabaja bajo este esquema: 
date prisa - espera.

Compréndelo. Comprar implica un esfuerzo, tiempo, ganas. ¿Es que a ti no te pasa? ¿Qué sientes cuando se te funde una bombilla o tienes que llevar el coche a reparar?

Los profesionales de las compras usan la prisa y la espera como técnicas para presionar al vendedor, pero los demás mortales funcionamos de otra forma. Los únicos que compran por placer son los que no tiene problemas de presupuesto o el artículo es de su total gusto. En el resto de las ocasiones comprar es tedioso y arriesgado. Por eso todos tendemos a reducir la exposición a este proceso molesto. Simplemente lo dejamos para el último día o minimizamos el tiempo dedicado a ello. Es entonces cuando las prisas llegan a tu puerta. ¡No te molestes! Agradece que alguien cuente contigo.

Después llegará la espera interminable. Imagínate a ti mismo. Tienes que decidir en un entorno brusmoso de pereza y riesgo. ¿Qué es lo que suele pasar? Que la demora se convierte en una falsa aliada, confiando en que algo o alguien venga a ayudarte a justificar la decisión.

Ten paciencia y estudia la forma de acelerar el ciclo. Busca motivaciones para el cierre. Facilita el proceso. Sé ameno. Haz de la compra una experiencia agradable. Divierte y diviértete.

Autor foto: katerha en Flickr)


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