domingo

Prospectar, siempre prospectar

Siempre, una vez tras otra, machaconamente, sin cesar. Si no los llamas no entrarán por la puerta. Es cuestión de hábito y de reservar tiempo. Es una cita con tus clientes futuros. Todos los días, dos veces en semana, lo que sea necesario para alimentar la máquina y que sigan llegando. 

Mucho mejor si estudias a fondo el sistema, automatizas algunas tareas y te enfocas en las más productivas. Quizá tengas que bucear por la redes, salir un poco más de la oficina, molestarte en hacer llamadas. Tus clientes están fuera, esperando a que les escuches. Aún creen que tienes algo que ofrecerles. No los abandones. Sal a su encuentro

(Foto obtenida en Flickr con licencia Creative Commons)

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