jueves

Comienza a vender ya.

En realidad tu único problema es saber cómo romper el hielo, porque después, una vez metidos en faena, te guiarán tus conocimientos y la pasíon que pones en tu trabajo. Comenzar se te hace cuesta arriba y te impide ver lo fácil que es continuar.

Iniciar la conversación se puede hacer de golpe o a pasitos, directa o indirectamente. Si eres una persona expansiva tan sólo tendrás que probar varias veces hasta encontrar tu estilo, ese con el que el cliente y tú os sentiréis cómodos.

Si no eres tan expansivo, dividir esta etapa inicial en otras más pequeñas o buscar alternativas es lo más indicado. En cualquier caso tendrás que llevar a tu cliente al terreno en el que se habla de tu producto y en el que te permite poner en práctica tus mejores ventajas: escuchar y proponer soluciones ganadoras. Podrías contratar a un vendedor que busque peticiones de ofertas, apostar por las referencias, trabajar las redes sociales, colaborar con otras empresas, acudir a eventos profesionales o poner en práctica otras mil acciones más que te ayudarán a sortear tus bloqueos.

Si, amigo, puedes vender. Tú solito.

(Foto: Salesman de  hahatango)



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